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Nuevos biomarcadores de malignidad de cáncer de tiroides

Investigadores del ISPA, FINBA, el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), el Instituto de Universitario de Oncología de Asturias (IUOPA), el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERER) y el Centro de Investigación de Nanomateriales y Nanotecnología (CINN-CSIC) han descrito nuevos biomarcadores epigenéticos de cáncer de tiroides que podrían facilitar el diagnóstico de pacientes con citologías indeterminadas. El trabajo, recientemente publicado en el European Journal of Endocrinology recoge las claves de este descubrimiento multidisciplinar que ha involucrado a profesionales de servicios de salud y biobancos de toda España.

La identificación de nódulos tiroideos es un fenómeno frecuente en la práctica clínica. Aproximadamente el 60% de los nódulos tiroideos se diagnostican correctamente como benignos, eliminando así la necesidad de cirugía. Pero existe una zona gris, con aproximadamente el 30% de los casos indeterminados, en el que a pesar de que la mayoría de estos tumores se extirpan quirúrgicamente, solo un pequeño número resultará positivo para malignidad. “Una de las mayores limitaciones en la práctica clínica radica en la falta de marcadores inmunohistoquímicos adecuados para distinguir entre el carcinoma folicular de tiroides y otros tipos de lesiones benignas, lo cual complica el diagnóstico” comenta Elías Delgado, jefe de Sección de diabetes del Servicio de Endocrinología del HUCA, responsable del grupo E.N.D.O y Subdirector de Investigación Clínica del ISPA, Profesor titular de la Universidad de Oviedo, y codirector de este estudio.

El objetivo del trabajo se centró en el análisis molecular de distintas capas –ómicas con el fin de identificar nuevos biomarcadores asociados con la malignidad. Para poder realizar los análisis con garantías, la obtención de una población de muestras representativa fue una parte clave del estudio. “Nos pusimos en contacto con la red de biobancos española para recopilar todas las muestras disponibles y poder llevar a cabo este trabajo” indica Paula Morales Sánchez, investigadora predoctoral AECC que desarrolla su tesis en el ISPA. Dada la naturaleza de los datos moleculares, a nivel de genoma completo, el trabajo computacional supuso un pilar fundamental del estudio. “En este trabajo hemos analizado datos de epigenomas completos de adenomas y carcinomas de tiroides y hemos supervisado dichos análisis con herramientas de inteligencia artificial. Gracias a ello hemos podido identificar un número muy reducido de biomarcadores epigenéticos que predicen con una alta especificidad y sensibilidad la malignidad de una muestra determinada”, comentan Juan Ramón Tejedor y Agustín Fernández, investigadores del CSIC-ISPA encargados de los análisis de este estudio.

Sandra Rodríguez-Rodero, primera firmante del artículo, puntualiza: “Estas observaciones fueron validadas mediante distintas aproximaciones experimentales. La aplicabilidad de este descubrimiento radica en su fácil implementación con tecnologías de cribado molecular, tales como la tecnología de pirosecuenciación, que podría resultar en un método complementario de diagnóstico clínico con potencial interés para el Sistema Nacional de Salud”.

Mario Fernández Fraga, Subdirector científico del ISPA, líder del laboratorio de Epigenética del cáncer y nanomedicina del CINN-ISPA y codirector del estudio, se muestra satisfecho con los resultados obtenidos. “Hemos podido clasificar de manera precisa el potencial de malignidad del conjunto de tumores benignos o adenomas, y hemos observado que algunos de ellos ya muestran características claras de malignidad en estadíos tempranos, lo que podría complementar la labor de los patólogos y priorizar las intervenciones quirúrgicas a realizar”. A su vez, remarca insistentemente que este trabajo se ha podido desarrollar gracias a una apuesta personal de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). “La AECC ha sido un apoyo fundamental para el desarrollo de este estudio. La labor que desempeñan a todos los niveles es digna de reconocimiento, y este tipo de iniciativas permiten estrechar los lazos entre la investigación básica y traslacional”.

Este trabajo ha recibido financiación de la AECC, el Instituto de Salud Carlos III, el IUOPA, la Universidad de Oviedo, el PCTI del Principado de Asturias, con fondos de cofinanciación FEDER y la Fundación General CSIC. Además, ha contado con la contribución de distintos servicios del HUCA-ISPA, incluyendo el servicio de Endocrinología y Nutrición, el servicio de Otorrinolaringología, el servicio de Oncología Molecular y servicio de Anatomía Patológica, así como múltiples entidades asociadas a la red española de biobancos (CNIO, HUB-ICO-IDIBELL, HUCA, Hospital de la Princesa, IRYCIS, IDIBGI, IDIPAZ, IRBLleida, HCSC, Biobanco Vasco y BEOCyL).

 

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