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Efectos del confinamiento en la población infantil asturiana

El grupo de trabajo de Abordaje integral del Exceso de peso infantil, perteneciente al área de Atención primaria del ISPA, y el grupo de investigación de Dieta, microbiota humana y salud acaban de presentar los resultados de un estudio en el que se analizaron los efectos del confinamiento sobre una muestra de población infantil asturiana. En el trabajo se analizaron hábitos alimentarios, de actividad física, sueño, utilización de dispositivos electrónicos y pantallas, y la variación en el índice de masa corporal (IMC) de niños y niñas de 3 a 13 años de la Zona Básica de Salud La Corredoria de Oviedo durante el confinamiento domiciliario decretado entre marzo y junio de 2020 a consecuencia de la pandemia de COVID-19.

El equipo, formado por pediatras y enfermeras del Centro de Salud, el técnico de salud del área, profesionales de la Universidad de Oviedo y otras pediatras y enfermeras jubiladas, recogió datos de 104 niños y niñas a través de encuestas respondidas con la colaboración de sus familias.

Tres de cada cuatro menores que participaron en el estudio aumentó su IMC y uno de cada diez pasó a tener exceso de peso: del 22 % previo a la pandemia se pasó a un 33 %. Por edades, los grupos de 3-5 y 6-10 años fueron los que registraron un mayor aumento de IMC, mientras que en el rango de 11-13 años se detectó el mayor aumento de la obesidad. En todos los tramos de edad el aumento de obesidad fue más acusado en niños que en niñas.

El deporte y la actividad física se vieron muy limitados durante el confinamiento, pasando de 2,8 a 1,2 horas al día. El 17 % de los encuestados afirmó no realizar ningún ejercicio físico y el 32 % menos de media hora diaria.

Las familias encuestadas no perciben cambios importantes en la calidad de la dieta, aunque sí describen un aumento del tamaño de las raciones. De entre catorce grupos de alimentos estudiados se observó un aumento en el consumo de dulces, bollería y aperitivos (un 29 %), lácteos y derivados y alimentos procesados (21 %) y frutas (17 %).

En cuanto a los hábitos de utilización de dispositivos electrónicos se registró un aumento en los tiempos de uso de todas las pantallas: televisión, consolas de juegos, tablets, redes sociales y las destinadas a tareas escolares. Más de la mitad de los encuestados aumentó el tiempo dedicado a pantallas de juegos. El aumento de horas ante la televisión fue especialmente acusado entre los más jóvenes: ninguno le dedicaba más de tres horas al día antes del confinamiento, que se superaron en el 23 % de los casos en el tramo de 3-5 años y en el 31 % en el de 6-10.

El uso de pantallas con fines escolares aumentó especialmente en el tramo de 11-13 años: del 5 % que superaban las tres horas diarias antes de la reclusión se pasó al 41 %.

Los patrones de sueño no variaron de forma uniforme en la población estudiada, ya que el 15 % de los encuestados afirmó dormir menos durante el confinamiento y el 35 % más. La media de horas de sueño pasó de 9,6 a 9,9 y los pocos episodios de despertares nocturnos (6 %) y pesadillas (3 %) se presentaron en niños por debajo de 11 años de edad.

Los responsables del estudio expresan su agradecimiento a los niños, niñas y familiares que colaboraron desinteresadamente y respondieron con amabilidad e interés a las preguntas de la encuesta. La pandemia continúa y a la hora de planificar estrategias es necesario controlar los efectos no infecciosos del COVID-19.