NOTICIAS

Descrito el papel del ácido valproico como inhibidor de la infección por SARS-CoV-2

El grupo de Inmunología Traslacional del ISPA ha liderado una investigación en colaboración con el grupo dirigido por la Dra. M.L. de Diego del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC; Madrid), en la que han demostrado el papel del ácido valproico como agente inhibidor de la infección por SARS-CoV-2.

El ácido valproico o valproato de sodio (nombre comercial Depakine) es un fármaco aprobado hace más de 40 años para el tratamiento de la epilepsia y el trastorno bipolar, y más recientemente para la profilaxis de las migrañas. Estas aplicaciones fueron debidas a sus propiedades como anticonvulsivo y estabilizador del estado de ánimo, pero con el paso de los años se han ido descubriendo nuevas funciones de este compuesto como su papel en el metabolismo de los lípidos o su efecto en la inhibición de las histonas deacetilasas (HDAC), despertando este último un gran interés en el tratamiento del cáncer.

A finales del año pasado, algunas revisiones y/o artículos comenzaron a especular sobre el papel potencial del VPA en el tratamiento de pacientes con COVID-19. Sin embargo, los mecanismos de actuación de este fármaco no habían sido explorados hasta la fecha en la infección por SARS-CoV-2. Los investigadores Beatriz Suarez Alvarez y Carlos López Larrea, directores de este trabajo, indican que este fármaco puede bloquear simultáneamente diversos mecanismos claves en el desarrollo y la gravedad de la enfermedad COVID-19, debido a sus potentes efectos antivirales e inmunomoduladores.

Los ensayos realizados por la investigadora María L. Saiz, del grupo de Inmunología Traslacional y primera autora del trabajo junto a su colega Marta L. deDiego del CNB, muestran que el valproato es capaz de inhibir tres procesos desencadenados a diferentes tiempos durante la infección por SARS-CoV-2, lo que muestra su efecto tanto preventivo como terapéutico. El tratamiento con VPA de líneas celulares humanas de diferente origen inhibe la expresión de los receptores de entrada del virus, ACE-2 y neuropilina-1, impidiendo su posterior diseminación e infección de otras células. Este mecanismo es mediado por su efecto como inhibidor de las HDAC clase I. Además, cuando el valproato se administra después de la infección por SARS-CoV-2, este es capaz de inhibir la replicación del virus, sin afectar a la síntesis de las proteínas virales. Este efecto del valproato es probablemente mediado por su capacidad para alterar los lípidos de membrana, generando virus con envueltas “defectuosas” que dan lugar a viriones inestables y que no van a perdurar. Aunque como señalan los investigadores, se necesitan aún más estudios para demostrar este mecanismo que ya ha sido reportado en otros virus con envuelta lipídica. Uno de los efectos del valproato que ya ha sido previamente demostrado en otros contextos patológicos en su potencial antinflamatorio. En la infección por SARS-CoV-2, es la primera vez que se demuestra que el VPA a través de la inhibición de HDAC reduce la expresión de las citocinas proinflamatorias TNF-α e IL-6, responsables de la exacerbada respuesta inflamatoria que se desencadena en los pacientes con COVID-19 que evolucionan de forma más grave.

Los resultados de este estudio, publicado recientemente en la revista Clinical Epigenetics, abren nuevas perspectivas en la búsqueda de tratamientos dirigidos a inhibir o frenar la replicación del virus tras la infección, lo que se traducirá en consecuencias menos graves de esta enfermedad. Aunque las vacunas han supuesto un freno esencial a esta pandemia, su disponibilidad en todos los países del mundo y su eficiencia a largo plazo o en respuesta a las nuevas variantes es aún un problema sin resolver. Por ello, sigue siendo necesaria la búsqueda de nuevos tratamientos que ayuden a controlar la infección en aquellos pacientes con síntomas más severos o más vulnerables a nuevas reinfecciones.